Comunidad: Comunidad Valenciana |
Provincia: Castellón/Castelló
Municipio: Benicasim/Benicàssim |
Localidad: Benicasim/Benicàssim
Código: CS-CAS-041
Torres vigía, atalayas y estructuras para vigilancia y defensa.
La Torre de San Vicente en encuentra en la playa de San Vicente, en la avenida Ferrandis Salvador 1 de la localidad de Benicasim, comarca de La Plana Alta, provincia de Castellón.
En el término municipal de Benicasim se han encontrado vestigios humanos desde la Edad del Bronce, aunque como núcleo municipal es relativamente reciente. El 9 de septiembre de 1603 Violante de Casalduch le concedió carta puebla, en un intento de atraer pobladores de las tierras interiores del Maestrazgo, ya que la zona había quedado prácticamente despoblada por los frecuentes ataques de los piratas berberiscos.
La torre de San Vicente fue construida en el año 1597 según decisión tomada por las Cortes de Monzón, y su funciones eran la vigilancia y defensa frente a las incursiones de los piratas berberiscos que asolaron las costas valencianas durante los siglos XV, XVI y XVII.
Esta torre, de planta cuadrada y aspecto robusto, es una de las torres vigías mejor conservadas de la costa castellonense. En su exterior destacan un matacán con aspilleras y dos torrecillas circulares en las esquinas que dan al mar. Al interior, dividido en cuatro salas, se accede por una puerta elevada 1'80 metros sobre el nivel del suelo. Por una escalera interior se accede a la terraza, apoyada sobre una gran bóveda.
Está construida a base de mampostería, con sillares en las esquinas.
Se encuentra en buen estado de conservación.
El exterior es de acceso libre. Más información en la oficina de Turismo, en C/ Médico Segarra nº4 (Bajos Ayuntamiento), teléfono 964 305 208.
Bien protegido por la declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 sobre la protección de los castillos españoles (BOE núm. 125, de 5 de mayo de 1949) y por la Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español (BOE núm. 155, de 29 de junio de 1985).
CastillosNet agradece la colaboración de Eduardo Argote Fraile, Miguel Ángel Cebrián Martínez